Conozco a Mili, directora de Beza, tanto en el ámbito personal como profesional, y puedo decir sin dudas que es una profesional intachable. Sé del amor, el cuidado y la enorme vocación que hay detrás de todo el equipo, y eso se siente en cada encuentro y en cada detalle.
Cuando quedé embarazada viviendo en Alemania, sentí que algo me faltaba para poder transitar este momento tan especial de una manera más acompañada y cercana. Si bien tengo la suerte de vivir en un país con un sistema de salud muy avanzado, necesitaba algo más humano: una tribu, alguien con quien hablar en mi idioma, poder compartir los miedos, las ansiedades y todas las emociones que aparecen en este camino hacia la maternidad.
Hablando con Mili, me recomendó tener sesiones con Clari, doula del equipo, y ese encuentro fue realmente mágico. Fue el ingrediente que faltaba en este proceso. Desde la primera entrevista me sentí profundamente escuchada, acompañada y sostenida. Sin apuros, sin juicios, con una escucha amable, cálida y tranquila que era exactamente lo que necesitaba en ese momento.
Creo que el sostén emocional durante el embarazo es tan importante como cualquier otro cuidado, y encontrar un espacio así estando lejos de casa fue un verdadero regalo. Poder sentir cercanía aun viviendo afuera hizo toda la diferencia para mí.
Estoy profundamente agradecida con todo el equipo por el profesionalismo, la sensibilidad y la contención con la que trabajan. Acompañar de esta manera tan humana deja una huella enorme.
Sam, 38 años





